La hidráulica en la antigüedad

 

tornilloarquimedesCuliacán, Sinaloa, 17 de Agosto de 2012.- El término ingeniería hidráulica nos remite de inmediato a portentosas obras realizadas con el ingenio del hombre y que han implicado la utilización de enormes cantidades de recursos tanto económicos como materiales. Una gran obra siempre comienza con pequeños esfuerzos, aunque si hoy se dispone de tecnología de avanzada, ésta sigue los mismos principios que se descubrieron hace miles de años.
Son muchos y variados los usos de hidráulica (ver nota ¿Qué es la ingeniería hidráulica?), palabra que proviene del griego hydraulikós, es decir “tubo de agua”, por la aplicación de la mecánica de fluidos en ingeniería y su uso en dispositivos que funcionan con líquidos, por lo general agua y aceite. Los primeros descubrimientos formales relacionados con la hidráulica se gestaron en Egipto y Grecia. En el siglo III a.C. el griego Arquímedes no solo hizo famosa la expresión Eureka (¡Lo he encontrado!) mientras se duchaba, estableciendo entonces el principio fundamental de la hidrostática, también fue el precursor del cálculo diferencial e inventor del tornillo que lleva su nombre, conocido como la espiral sin fin.

El Tornillo de Arquímedes es específicamente una máquina utilizada para elevación de agua, harina, cereales o material excavado. El tornillo gira dentro de un tubo ocasionando que el líquido que se encuentra debajo ascienda por la superficie helicoidal que lo rodea. Se sospecha que este sistema es el que se utilizaba para el riego de los jardines de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo antiguo, también para la recuperación de tierra en los Países Bajos y en 2001, el ingeniero de suelos John Burland, lo utilizó para estabilizar la Torre de Pisa. Su uso es común en las plantas de tratamiento de aguas residuales, sopladores de nieve, elevadores de grano y en las piscifactorías para levantar los peces de forma segura y transportarlos a otro sitio sin necesidad de tocarlos.

Otra máquina hidráulica utilizada en la antigüedad es la noria, utilizada para extraer agua siguiendo el principio del rosario hidráulico consistente en una gran rueda con aletas transversales que se coloca parcialmente sumergida en un curso de agua (río, arroyo) que le imprime a la rueda un movimiento continuo. En el perímetro de la rueda se dispone una hilera de recipientes que con el movimiento de la rueda se llenan de agua, la elevan y la depositan en un conducto que la distribuye al canal de regadío u otro tipo de depósito.

Un mecanismo más es el cigoñal o bimbalete, una máquina basada en una palanca conformada por un palo apoyado en un soporte con uno de sus extremos mucho más largo que el otro. En el extremo largo se coloca una cuerda con una vasija, y en el otro extremo, el corto, un contrapeso. Cuando está correctamente equilibrado, el cigoñal se mantiene en posición horizontal cuando el recipiente está medio lleno. Para sacar el agua se empuja hacia el pozo el extremo con el recipiente hasta llenarlo, al soltarlo el contrapeso lo hace subir con un pequeño empujón. El ingenio del hombre se despliega todos los días hasta en las actividades más sencillas, así que sigamos disfrutando de sus beneficios.

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