Presas, portento de ingeniería

20130321_presas_kurodabombas01Culiacán, Sinaloa, 8 de abril de 2016 (kurodabombas.com).- Las presas han acompañado al ser humano desde hace mucho tiempo ya que su construcción es relativamente sencilla, utilizando métodos tan naturales como el de los castores al edificar sus madrigueras, buscando crear un estanque tranquilo para vivir. Los diques de un castor son una mezcla de troncos, ramas, hojarasca, lodo y piedras adecuadamente compactados y de una gran resistencia. El más largo que se conoce fue descubierto cerca de Three Forks en Montana (EU) y medía 652 metros de largo, 4 metros de altura y 7 metros de grosor en la base.

Los diques de los castores no perjudican al río o ecosistema en el que viven, más bien lo mantienen saludable al proveerlo por ejemplo, de barreras que propician la creación de humedales, ayudan a controlar inundaciones y eliminan contaminantes de la corriente. Las presas también se construyen esperando causar el menor impacto posible al entorno. Una presa en principio sirve para retener y almacenar agua de una manera segura. El agua acumulada se puede utilizar para irrigar, generar energía eléctrica, regular el afluente de ríos o prevenir inundaciones.
Existen las presas de relleno que se construyen con terraplenes de suelos o enrocados no muy elevadas pero de gran anchura, son las más antiguas y también son las más numerosas pues representan el 90 por ciento del total de las presas existentes debido principalmente a su relativamente bajo costo, ya que utilizan materiales locales en su construcción y a su comprobada facilidad técnica. También se construyen presas con concreto mucho más esbeltas y eficientes, aunque existen algunas presas antiguas que se construyeron en mampostería (piedras colocadas manualmente).

Los principales componentes de una presa son: a) Embalse o volumen de agua que es retenido por la presa; b) Vaso, parte del valle que inundándose, contiene el agua embalsada; c) Cerrada o boquilla que es el punto concreto del terreno donde se construye la presa; y d) Presa o cortina cuyas funciones garantizan la estabilidad de la construcción y evitan la filtración del agua. Uno de los usos más demandados de las presas es la obtención de energía hidroeléctrica que aporta la quinta parte de la energía eléctrica total del mundo, y dos terceras partes de toda la energía renovable. Sólo las presas de China generan el 50 por ciento de toda la energía hidroeléctrica producida en el mundo.

La presa de las Tres Gargantas está situada en el curso del río Yangtsé en China y es la planta hidroeléctrica más grande del mundo, superando a la de Itaipú sobre el río Paraná (Paraguay y Brasil) y a la del Guri en Venezuela. En julio de 2012 la central hidroeléctrica empezó a funcionar a plena capacidad después de que se conectara con éxito la última (trigésima segunda) turbina de 700 megavatios para completar los 22.5 gigavatios, cantidad que representa el 11 por ciento de la capacidad hidroeléctrica total de China.

Si estas cifras son impresionantes, lo es aún más saber que Tres Gargantas es capaz de generar, al igual que el Tsunami que azotó las costas del sureste asiático en 2004 o el terremoto de Chile de 2010, una afectación a la rotación del planeta. El motivo para que suceda este hecho puede ser la concentración o el desplazamiento de grandes cantidades de masa en poco tiempo. Un gran volumen disperso por una gran amplitud reduciría la velocidad de rotación de la Tierra, mientras que una fuerte concentración de masa en un punto concreto la aumentaría.

Esto último es lo que ocurre con la monumental presa hidroeléctrica. El gigante de hormigón a su máxima capacidad, retiene el agua a 91 metros sobre el nivel del propio río y contiene aproximadamente 39,300 millones de metros cúbicos de agua en una superficie de 632 kilómetros cuadrados lo que representa un peso aproximado de 42,000 millones de toneladas concentradas en una extensión muy reducida (en términos planetarios), suficiente para alterar el curso terrestre como si de un nuevo terremoto se tratara.

Según expertos de la NASA, la Tierra ha alterado su rumbo apenas 2 centímetros desde su eje, lo que supone un incremento de las horas de luz de 0.06 milésimas de segundo. Nada de qué preocuparnos por el momento.

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