Agua en los rascacielos

En la mayoría de las casas y edificios es muy común el uso de bombas eléctricas para agua que precisamente se encargan de bombear automáticamente el líquido hacia un tanque o tinaco cuando éste baja de cierto nivel de llenado y el agua se distribuye en las tuberías por la simple acción de la gravedad. Hace unos cincuenta años entraron a escena los tanques hidroneumáticos ubicados regularmente dentro de los edificios y distribuyendo el agua de forma presurizada mediante un compresor de aire.

Estos sistemas han evolucionado, ahora se llaman sistemas de booster (amplificador), vienen prefabricados y montados en una base o chasis, lo cual facilita la instalación y se pueden escoger diseños avanzados de control de velocidad variable para reducir costos de energía y aumentar la vida útil del equipo por años. Para calcular la capacidad de un sistema booster y por lo tanto su consumo en galones por minuto (GPM), se utiliza el método de “unidades de salidas” asignando un valor relativo a cada salida de agua o dispositivo de servicio que se encuentre en uso como la llave de un lavabo, una fuente, la toma de la manguera del jardín o el lavaplatos.

Este proceso no presenta mayor problema si hablamos de una casa o un pequeño edificio. Ahora es necesario considerar además la carga total dinámica o TDH (por sus siglas en inglés). En un edificio normal puede ser suficiente contar con dos bombas para agua que trabajen alternadamente lo que alarga su vida útil y permite que en caso de descompostura, una de las bombas continúe trabajando ya que seguramente las necesidades de líquido no superan los 150 GPM. Cuando la demanda aumenta por arriba de este nivel se tendrá que incrementar el número de bombas sobre todo si dicha demanda es variable, como en un cine en donde al término de una película la demanda de agua en los sanitarios aumenta desproporcionadamente.

Con un rascacielos las cosas cambian. Con cada piso van aumentando las pérdidas de presión de la fuente de agua por fricción y por altura. En edificios extremadamente altos la distribución de agua se divide en zonas de presión para poder mantener la demanda de trabajo a lo largo y alto del edificio. Las zonas de presión se crean usando válvulas reductoras de presión o colocando sistemas de bombas dedicadas en cada zona. Por supuesto que el consumo de energía eléctrica también se va incrementando por lo que también se está comenzando la  utilización de fuentes de energía limpia como la eólica, aunque lo ideal sería reducir el número de equipos eléctricos para bombear el agua. Esto ya ocurre.

La gran mayoría de los rascacielos de reciente construcción combinan el uso equipos de bombeo que “suben” el agua, con la captura del agua de la lluvia en depósitos de agua bajo los techos y campos de caña que sirven como purificadores además de una red de canales para llevar el agua a cada departamento “bajándola”. Esta agua capturada y procesada por el rascacielos puede ser utilizada para baños, usos domésticos, el sistema de refrigeración, fuentes ornamentales y para el riego de las plantas. La tecnología no está peleada con el medio ambiente.

 

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